¿Cuál era del pitcheo?

 

Se dice que los lanzadores están dominando el béisbol desde 2010, pero desde entonces los venezolanos Carlos González y Miguel Cabrera, lideran ambas ligas en promedio de bateo

 

Desde el inicio de la temporada 2010, se ha completado la extraordinaria cifra de 14 juegos sin hits ni carreras, de los cuales cuatro han sido perfectos. Durante ese período se lanzaron hasta ahora 832 blanqueos.

Para muchos esta notable etapa que vive el béisbol de las Grandes Ligas está siendo dominada por los lanzadores, con varios argumentos valederos para certificarlos, al punto de que se habla de la denominada “era del pitcheo”; sin embargo, hay un par de bigleaguers venezolanos a los cuales este término les pareciera ser desconocido.

“¿Era del pitcheo?”, podrían preguntarse fácilmente Miguel Cabrera y Carlos González, quienes durante todo este período de numerosas joyas completadas desde la lomita están dominando los departamentos de bateo de sus respectivas ligas.

Cabrera, actual campeón bate de la Liga Americana, promedia .333 con el madero desde 2010, mientras que González refleja un average de .321. Ambos son los mejores de ese departamento en la conocida como etapa de oro de los serpentineros.

Adaptación

Más allá de su capacidad ofensiva, “CarGo” certifica el constante progreso que tienen los lanzadores en las últimas tres campañas.

“Cada día salen más y mas lanzadores de gran impacto a una corta edad, por eso hay que trabajar a diario. Cada vez los lanzamientos son más efectivos y con mayor velocidad, por eso nunca hay que descuidar tu rutina de bateo”.

De acuerdo con cifras de Fangraphs, el número de lanzadores con promedio de velocidad por encima de las 95 millas por hora ha ido aumentando progresivamente, de 29 en 2010 hasta 35 en la reciente temporada.

“En las Grandes ligas ya no hay lanzadores de 88 millas (por hora). Lo mejor de esto es que cuando te enfrentas diariamente a pitchers de gran categoría, se vuelve casi una rutina poder enfrentarlos, eso te facilita el trabajo en el home”, aseguró el marabino.

Cabrera comparte la idea del toletero de los Rockies de Colorado: “Cada vez es más complicado pararse a batear y poder conseguir buenos turnos. Hay que estar haciendo ajustes constantemente para no dejar puntos débiles. Siempre digo que los buenos pitcheos no son los que puedes batear, por eso hay que estar atento para aprovechar sus errores”.

Estrategias

Las estadísticas muestran realmente que el nivel de los escopeteros cada vez mejora más.  La efectividad colectiva de ambos circuitos ha bajado en las tres anteriores zafras de 4.08 a 3.94, tomando en cuenta la mitad del reciente calendario regular como último valor de medición, mientras que el número de lanzadores con promedio de carreras limpias permitidas menor a los 3.00 sigue elevándose en el mismo lapso, de 15 a 25.

Tanto el zuliano como el maracayero están conscientes de esto, por lo que a diario cumplen casi de manera religiosa una dedicada labor para corregir aspectos en su manera de batear.

“El bateo es algo muy complejo, a lo que hay que dedicarle mucho tiempo para poder mejorar. Antes de cada juego se hacen unos 50 swings entre la caja de bateo, el tee y la práctica”, describe González. “Los videos ayudan un poco, sobre todo para verificar la posturas de las manos y si estoy atrás o adelante en el swing ante algún pitcheo especifico”.

Cabrera no está muy asociado a la idea de ver videos. Sus dotes hacen de él naturalmente un buen bateador. Pero asegura ser muy inteligente para detectar cualquier diferencia en su rutina sobre la goma.

“Hago varios ajustes en mi mecánica para tratar de poner más la pelota en juego. Me he olvidado un poco de los jonrones. Me considero un bateador más completo, creo que soy más efectivo moviendo a los corredores y logrando alcanzar más bases”.

Gran parte del éxito de Cabrera con el madero viene de su habilidad para identificar los lanzamientos instantes después de salir de la mano de un lanzador, aunque prefiere estudiar un poco las estadísticas de sus adversarios.

“Prefiero saber cuál es su porcentaje de rectas o envíos quebrados cómo primer lanzamiento. No me gusta ver videos porque cada juego es muy diferente, tú no sabes cómo se sentía en ese momento que lanzó”.

Las cifras corroboran lo indicado por el slugger de los Tigres de Detroit. Según Baseball Reference, en su primera aparición en el plato contra un abridor, Cabrera tiene un OPS .891; en su siguiente enfrentamiento lo eleva a .967 y en la tercera visitas al plato sube a 1.068. Ante los relevistas el efecto es casi el mismo, con un OPS de .915 cuando los reta por vez primera en un juego.

 

Wilmer Reina

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