septiembre 2012

“Puedo lanzar donde sea”

 

El abridor venezolano Aníbal Sánchez cuenta sobre sus exigencias como miembro de la rotación de los Tigres de Detroit.

 

Detroit. El notable cansancio luego de una larga preparación en el gimnasio cortaba la voz de Aníbal Sánchez. El esfuerzo físico entre las jornadas previas de cada apertura es notorio al verlo sentado frente a su locker en el clubhouse de los Tigres de Detroit.

Esa entrega que Sánchez le dedica a su preparación y su trabajo es la que le permite conseguir los resultados que hasta hora refleja como miembro de la rotación de los Tigres.

“Detroit me trajo aquí para ayudarlos a avanzar. Eso es lo que estoy haciendo, entregarme al máximo en cada ejercicio, en cada lanzamiento y cada bateador que enfrento”, respondió Sánchez a La Verdad en el Comerica Park. “Subo a la lomita a hacer mi mejor esfuerzo y conseguir la mayor cantidad de entradas”.

Sánchez logró en sus recientes salidas recuperar la reputación que dejó en sus seis temporadas previas con los Marlins de Miami.

“Creo que he demostrado que puedo lanzar donde sea, que puedo responder a las exigencias de esta rotación. Los cambios en este negocio no los puedes controlar, solo hay que trabajar para ajustarte”.

Por buen camino

En sus primeros cuatro inicios, Aníbal dejó marca de 1-3, con efectividad de 7.97, desde entonces enderezó su rendimiento, al punto de alcanzar un porcentaje de carreras limpias de 2.25 en siete salidas; la más reciente resultó el quinto blanqueo de su carrera.

“Creo que todo ha venido mejorando relativamente a medida que evolucionó la comunicación con los receptores. Hay que colocarse en la misma página y eso forma parte de un proceso; afortunadamente ya aquí me conocen, saben cuál es mi juego y de la manera que lanzo”.

Las perspectivas de Sánchez han cambiado drásticamente esta campaña, pasó de un equipo sin posibilidades como los Marlins a uno como los Tigres, donde tiene, en lo que resta de campaña, la exigencia de mantenerlos peleando la clasificación a la postemporada.

“Para mí solo cambié de uniforme”, señala el derecho entre risas. “El béisbol es el mismo en el terreno de juego. La diferencia es el entorno, es una liga distinta, los compañeros son otros, pero al final el trabajo que tienes que hacer es el mismo”.

“Aquí cada quien sabe las responsabilidades que tiene; independientemente del rol que tengas, la exigencia siempre es la misma, ayudar a tu equipo a ganar la mayor cantidad de juegos posibles”.

 

Wilmer Reina

Publicado en el Diario La Verdad, el jueves 27 de septiembre de 2012.

“Hago ajustes en cada lanzamiento”

 

Miguel Cabrera cuenta cómo llega a la recta final de la campaña siendo el “mejor bateador del juego”.

 

Una barajita autografiada por Willie Horton dedicada “al mejor bateador del juego” adorna el locker de Miguel Cabrera en el Comerica Park de Detroit.

La inscripción del renombrado extoletero de los Tigres no se aleja de la realidad que vive el slugger venezolano en esta campaña, en la que hasta ayer lideraba la Liga Americana en promedio de bateo (.331), jonrones (42) y carreras empujadas 133.

Encaminado firmemente a rivalidar su título de bateo y lograr una de las hazañas más extraordinarias: la triple corona de bateo.

Cabrera cuenta a La Verdad cómo se mantiene hasta ahora a las puertas de sellar una de las mejores campañas ofensivas en la historia de las Grandes Ligas.

“Aunque no lo creas, esta temporada me ha costado un poco batear”, asegura Cabrera, más allá de lo que indican sus números. “Ha sido una campaña de muchos ajustes, sobre todo en estos dos últimos meses, pues no le puedo poner mucho peso al tobillo”.

Desde finales de agosto Cabrera viene lidiando con una molestia en el tobillo derecho. “Hay turnos en los que he tenido que buscar tres o cuatro maneras distintas de batear”.

Es humano

Catalogado como uno de los bateadores más completos, Cabrera explica a qué se debe su extraordinaria capacidad de descifrar a los lanzadores contrarios.

“Vengo haciendo ajustes desde que comienzo la temporada; en cada picheo puedes ajustarte a algo diferente, aquí ningún lanzador es el mismo”.

“La clave de esto es encontrar la manera de sentirte cómodo en el home, aquí nada es automático, siempre hay algo que ajustar. No soy un robot”.

Cabrera cuenta que desde la primavera se ajusta a un plan de trabajo antes de cada juego: “Dependiendo de cómo me sienta o de lo que esté fallando, trabajo en la caja de bateo para rencontrar mi habitual ritmo de bateo; hago unos swings antes o después de la práctica de bateo”.

Aunque la rutina del toletero maracayero no siempre es la misma: “En esta etapa de la campaña es difícil mantener una rutina de trabajo previo al juego, solo trato de dosificarme y de ponerme a tono para el juego”.

Etapa histórica

Desde que Carl Yastrzemski ganó la triple corona en 1967, Cabrera ha sido el único pelotero en liderar en esta parte del calendario los tres departamentos ofensivos que asume el logro.

“Pana, es algo muy difícil”, señala Cabrera en relación a la expectativa que viene generando. “Yo estoy tan enfocado en ayudar a este equipo a clasificar que no puedo estar mentalizado en otra cosa; sé todo lo que significa esto, pero de verdad lo que importa es estar en un equipo ganador”.

“Las cosas personales se valorizan con el triunfo del equipo. Yo pienso que si nosotros jugamos bien, las cosas van a marchar bien para mí; si ganamos al final de la temporada, ahí van a estar los jonrones, los hits, impulsadas, premios, todo ese tipo de cosas, pero hay que centrarse en jugar bien”.

Al igual que la pasada campaña, año en que ganó su primer liderato de bateo, “Cabrerita” insiste en enfocarse en su trabajo dentro del campo: “No soy de los que se enfoca en varias cosas al mismo tiempo porque en realidad no voy a tener la mente bien clara para lo que voy hacer en el terreno de juego”.

“Todas las campañas son diferentes, no sé cuál ha sido más difícil. El año pasado fue muy bueno, pero lo importante es que he podido mantener esa consistencia en mi bateo. En esta parte de la temporada cada turno vale el doble, eso ayuda a enfocarse más en cada turno”.

 

AÑO PARA DISFRUTAR

2

jugadores en la historia de Tigres tienen tres o más temporadas de 125 empujadas, Miguel Cabrera y Hank Greenberg (6).

 

1991

fue la última campaña que un jugador de Detroit llegó 40 jonrones (Cecil Fielder con 44).

 

4

venezolanos tienen 40 o más vuelacercas en una campaña. Cabrera se une a Antonio Armas, Andrés Galarraga y Ríchard Hidalgo.

 

METAS POR DELANTE

Podría ser el quinto jugador en la historia de MLB que logra un campeonato de bateo combinado con 40 o más estacazos y 130 o más fletadas.

El último jugador en ganar una triple corona de bateo con más de 40 “tetrabatazos” y 130 o más empujadas fue Mickey Mantle en 1956 (52, 130, .353).

Solo Rogers Hornsby (1922) y Lou Gehrig (1934) han logrado la triple corona de bateo con 40 o más jonrones, 130 o más fletadas y 40 o más dobles como complemento.

 

Wilmer Reina

Publicado en el Diario La Verdad, el 25 de septiembre de 2012.

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